lunes, 13 de diciembre de 2010

Shhh...

Y cuando ya no te queda voz,
¿con qué gritas?
Yo no puedo...
Y sin voz me quedo,
y no me oyes,
tal vez, no quieras hacerlo.
Será eso,
o que no lo entiendo,
o que ahí quieta y parada,
cuando parece que no te mueves,
sé que me miras,
siempre me estás mirando.
Qué negro parece todo,
y después de cada beso
cuantos colores te robo
y cuantos olvidos te presto,
si aunque parece
que nunca lo llevo puesto
el corazón se me parte,
pero solamente a veces.
Y será porque te estoy mirando,
pero no te estoy viendo,
que estás cerrando los ojos,
y las heridas me estás abriendo,
que yo lloro en tus enojos
pero nunca te percatas de ello,
que vivo presa en tus mañanas
que soy quién a las patas de tu cama
siempre se ve atada,
que no puedo descoserme de tus costuras,
si me despego de los pliegues de tu piel
me salen rozaduras,
será por la falta tus hilos,
será porque me robas la dulzura.

[¿Con qué pegamento se pega un alma?]