martes, 21 de diciembre de 2010

VV

Porque en realidad, ahora mismo de lo único que tengo ganas es de enterrarme en la oscuridad del desorden de mi habitación... Dormir, durante horas, tal vez durante días... El tiempo del sueño, sería lo de menos, solo desaparecer... Fingir que me he muerto por un par de días, sin ninguna señal de vida, sin aparecer tras alguna esquina, sin estar esperando algo... Sin esperar nada, sin sentir nada, sin saber nada, sin hacer nada... Sin existir... Porque solamente me apetece hacer un agujero en el colchón de mi cama que dé a otro agujero más profundo, cerrar todas las tapaderas y escaparme... Escaparme de todos... De ti, de mi... Comprender que la vela se ha consumido... Que ha brillado con mucha intensidad y la mecha se ha caído en la arena de nuestra playa... O tal vez bajo las piedras de nuestro mundo, y entonces el agua, la halla apagado... No lo sé...

Pero no comprendo porque tengo esta maldita sensación en el pecho que lo único que me grita es que corra a buscarte... Pero a buscar ¿qué?... ¿Qué voy a buscar?... Si no hay nada que encontrar... No hay nada en ningún sitio que pueda buscar... ¿Decirte qué?... Que no me importa que me esté cayendo el chaparrón de mi vida que me va a hacer estar semana y algo en la cama, pero que no puedo soportarlo más, que ya está, que se acabó, que he explotado, que no lo soporto más... Qué sé que lo he podido hacer mal, pero no puedo ni quiero aprender a estar sin ti... Que despertarme sabiendo que no voy a verte o no voy a besarte es peor que la mayor resaca del mundo, que los días sin ti son una puta tortura... Que no sé que inventarme para tener alguna excusa, para mi, para ti, para todos... Porque no soporto a nadie, porque no quiero ver a nadie.. Solo a ti.... Que asumo todo lo que te halla podido hacer daño, pero que me perdones, que me dejes arreglarlo... Pero... ¿Arreglar qué?...

No hay nada... No hay nada que yo pueda hacer, no hay nada que yo pueda decirte... No hay nada por lo que luchar.

Porque quiero que me estallen los ojos de llorar, pero no hace por asomarse a mis ojos más que una lágrima o dos, eso no es desahogarse... Porque aunque quiero desaparecer, no puedo... Porque aunque quisiera querer olvidarte, no quiero... Porque no sé porque me valen más las ganas que la desesperación, que el enfado, que la rabia...

Maldita sea...